Toda la verdad sobre Formentera

Del Paraíso más maravilloso al más caluroso infierno en un ‘plis’

Much@s ya conocéis este destino paradisiaco con playas espectaculares que nada tienen que envidiar a otros destinos internacionales, pero aquí mencionaremos lo bueno y lo ‘no tan bueno’ de esta isla.

Personalmente, soy una enamorada de las playas de las Baleares, sobre todo de Menorca y Formentera, pero comparándolas, mi pareja se decanta por la primera, ya que tiene más servicios, la belleza de Ciudadela y los precios no son tan ‘abusivos’. Es verdad que en temporada alta puede haber problema para aparcar en determinadas zonas pero sobre todo que, al tener poca vegetación, se te hace cuesta arriba salir de la playa a casi 40º y coger el coche o moto entre esa arena árida.

Otro punto aparte son los precios sobre todo de la comida, no solo te encuentras platos de entrante por 25 a 30 euros, si no que hasta en una tiendecita puedes comprar una botellita de agua por 4€!

Dicho esto, yo volvería una y mil veces a Formentera, me parece que es un paraíso que tenemos muy cerca, estoy enamorada de esos tonos azules del mar tan coloridos y me parece súper cómoda poder recorrer la isla en una vespa roja de punta a punta en 30’, desayunar en Es Caló, bañarte en Ses Illetes, ver el atardecer desde el Mirador de la Mola y cenar en San Francesc… todo en el mismo día.

Bueno, y como todo buen viaje (se nota cuando tienes ganas de prepararlo, ya que te apetece mucho), lo primero es planificarlo. Coger papel y boli para apuntar todo lo que te tienes que llevar, es importante pensar en el destino al que vas a ir y qué vas a hacer… por ejemplo, nosotros utilizamos este planificador tan guay de @missplan para anotarlo todo.

No se os pueden olvidar las cangrejeras o escarpines, allí hay muchas calas de roca y os harán falta para entrar al agua. Si te gusta descubrir las profundidades del mar, tienes que coger las gafas y tubo, y si eres una fanática como yo de las fotos, dentro y fuera del agua… ¡no olvides la cámara acuática! En amazon puedes encontrar tipo GoPro muy asequibles, por unos 50 euros que te las descargas directamente en el móvil y hacen fotitos como estas:

El primer día fuimos a Cala Saona, esta playa al oeste de la isla es una de las más bonitas por su forma de U y los acantilados de roca rojiza que conducen hasta el mar abierto. Conocida por su mágico y tranquilo atardecer, creo que también hay que decir que es muy recomendable ir a bañarse y disfrutar de esta bahía durante el día, además me recuerda muchísimo a Cala Blanca en Menorca, es muy parecida incluso tienen parecidos restaurantes a los lados, gran hotel detrás y ‘un xiringo’ para ver las puestas de sol. 

Otra de las Calas que nos recomendaron fue la Cala En baster,situada en la zona norte de la isla, en la costa de Tramuntana. Una cala tranquila, porque no cabe mucha gente y no hay zona de arena, es todo roca, rodeada de acantilados y sin vegetación, lo que hace que de la sensación cuando aparcas arriba es de estar en un desierto, y al no tener zona de sombra era un secarral total.

Lo característico de la cala, y lo bonito de las fotos, son sus cuevas insertadas en el mismo acantilado, muy cotizadas por los primeros bañistas donde montaban su ‘paraeta’ y seguramente, antaño serían para guardar las barcas los pescadores.

Esa misma mañana fuimos también a Ses platgetes, tres playas de arena blanca, donde ahí sí que te puedes tumbar y plantar la sombrilla, ya que hay bastante espacio, y sin duda, lo mejor es el agua cristalina y el juego de colores azul en diferentes tonos de azul.

A pocos metros está el pueblo de Es caló, una pequeña población de tradición pesquera con los varaderos típicos de madera presentes en muchas calas de la isla, que servían para resguardar del agua salada a las pequeñas embarcaciones. En esta zona son muy conocidos los restaurantes tradicionales, Es Caló, Can Pascual, y Can Rafalet, donde degustamos el plato típico de langosta, patatas y huevo frito… no podía faltar!

Una de las imprescindibles de la isla por ser la más paradisiaca es Ses Illetes, por sus aguas tranquilas, poco profundas y de colores turquesas. Además, como se sitúa dentro del Parque Natural de Ses Salines, cuenta con zonas de protección dunar y la única traba es el parking que está controlado y se debe pagar un ticket por día para acceder si vas en coche o moto, pero es gratuito si vas en bici o andando.

Es muy curioso el hecho de andar hacia el extremo norte y poder cruzar (solo si hay marea baja) hasta la isla de Espalmador caminando por la misma agua. En esta zona muchos barcos y yates echan el ancla para disfrutar de un baño a no tanta profundidad.

Si alquilas un barco por un día, que hay muchos de pocos caballos que los puedes alquilar sin titulación de barco, no te puedes perder toda la zona de acantilados que empiezan en Punta de Sa Pedrera. La primera cala la llaman ‘la de los peces’ por la cantidad que te puedes encontrar en sus profundidades, perfecta para hacer snorkel, y a partir de ahí puedes fondear pasando por Punta de la Gavina hasta Punta Rasa. Muy importante, nunca tiréis el ancla en zona de posidonia ya que está protegida y las multas van desde 600 a 10.000€.

Dejo para el final nuestra playa preferida, la de Migjorn, la podéis encontrar en la costa sur y es la más extensa de la isla con más de 5km de playas paradisíacas, que se divide en calas y puedes encontrar tanto zonas rocosas como de arena.

Para mí, la mejor zona es la que se encuentra entre el Kiosco Lucky, donde puedes picar algo para comer, incluso quedarte hasta ver el atardecer, y la mejor cala de la isla: Es caló des morts.

Es Caló d’es Morts, es una pequeña playita de arena blanca escondida entre los acantilados que acaban en un saliente rocoso ideal para hacer snorkel. La instantánea de este espectacular paraíso es muy reconocida por la particular casa de pescadores en la orilla y su varadero. Lo más alucinante es el gran banco de peces que se encuentran en la misma orilla de la playa, por lo que no hace falta bucear para verlos y no se mueven de su espacio, por mucho bañista que invada su pequeño rincón del mediterráneo.

A pesar de la sensación de secarral, los precios abusivos y lo que se llena esta pequeña isla, sigue siendo uno de mis destinos favoritos para una escapada en junio cuando ya estás que no puedes más y solo quieres sol, mar, buena gastronomía y desconexión… See you Formentera!

Pronto segunda parte… ‘Toda la verdad sobre los restaurantes de Formentera’ 😉

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