Comer en la isla

Platos típicos, italianos y más, en Formentera.

Formentera tiene una gastronomía muy rica en productos del mar de los que hacen honor sus platos tradicionales como la langosta con huevo frito y patatas o el calamar ‘a la bruta’.

Las islas Baleares tienen un gran número de turistas italianos que destaca sobre otros países. Desde hace décadas nuestros vecinos vinieron para hacer negocios tanto gestionando alojamientos como en la restauración, vieron este pequeño paraíso un destino cercano y un filón.

ChezzGerdi

Mi primera recomendación va para uno de los restaurantes que más me gustó, no solo porque los platos estaban elaborados y muy buenos, sino porque también el ambiente del local era muy distendido y animado. Un saxofonista amenizaba en directo, y cada vez que sacaban una tarta de cumpleaños todo el staff del restaurante cantaba y bailaba creando un alegre espectáculo. Hacía bastante calor y encima nos tocó una mesa con el ventilador roto, pero lo suplimos con un poco de hielo que se nos íba derritiendo…

La furgoneta más fotografiada.
BURRATA, TOMATE CHERRY, ESPINACAS, ACEITUNA TAGGIASCA Y ALBAHACA.

Elegimos un entrante ligero para empezar, y como no sabíamos por qué decantarnos en este restaurante italiano, elegimos un plato de pasta y otro de pizza para compartir. Los platos no eran abundantes para el precio tan elevado de la carta, pero la verdad que estaban deliciosos.

BOTONES DE GORGONZOLA CON UVA, PIÑONES Y FOIE GRAS.

En temporada alta se debe reservar con antelación, incluso te piden el número de tarjeta para confirmarla. Situado en Es Pujols, disponen justo delante de un pequeño muelle para poder visitarles, si viajas en barco.

Ca Funé

Uno de mis imprescindibles de la isla, por algo fuimos la primera noche. Muchas veces durante el año, recordaba la berenjena a la llama que hacen en este restaurante, y que tiene un sabor tan especial. Como para gustos colores, los quicos, que pienso que le dan un toque crujiente e informal al plato, mi pareja comentaba, que este producto le quitaba el toque ‘gourmet’.

BERENJENA CON MIEL DE CAÑA
A la flama con granada, nata agria, cilantro y toques asiáticos.
BRAVAS SEXYS
CROQUETAS DE CARRILLERAS
De Ternera con mayo de kimchi
LA MILANGA
Entrecot de lomo alto

A Ca funé yo recomendaría ir siempre por la noche, aunque está en la misma carretera que cruza toda la isla, es un sitio muy agradable, las guirnaldas en la terraza le dan ese toque veraniego tan apetecible, y lo mejor el servicio, siempre son súper amables y te aconsejan según tus gustos para que disfrutes de sus platos al máximo.

Can Rafalet

Este es uno de los restaurantes más conocidos de la isla y de cocina tradicional, que te lo recomiendan hasta los taxistas. Situado en Es Caló de Sant Agustí, un enclave precioso que puedes disfrutar desde su terraza, mientras pruebas la gastronomía típica de la isla. Me hubiera gustado pedir algún arroz o caldereta, pero íbamos al plato famoso en Formentera, langosta con huevo frito y patatas… con esta mezcla es imposible que no esté buenísimo.

Además, pedimos el calamar ‘a la bruta’, distinguible por la tinta del calamar junto con patatas y los embutidos de la zona, como la butifarra negra y la sobrasada.

El Mirador

Este restaurante tiene las mejores mesas para disfrutar de los atardeceres más especiales de la isla de Formentera. Situado en el camino al Pilar de la Mola, se puede plasmar una panorámica inédita como esta…


Un restaurante tradicional, abierto desde hace más de 50 años, y que además de sus vistas, sigue manteniendo la calidad de sus platos. Nosotros nos decantamos por los productos del mar como los mejillones, calamares y gambas, y estaba todo riquísimo.

Estos son algunos sitios que fuimos, pero tengo una lista interminable de restaurantes, pizzerías, ‘chiringos’… que nos han recomendado y que espero en próximas escapadas poder ir tachándolos de mi lista por visitar.

Toda la verdad sobre Formentera

Del Paraíso más maravilloso al más caluroso infierno en un ‘plis’

Much@s ya conocéis este destino paradisiaco con playas espectaculares que nada tienen que envidiar a otros destinos internacionales, pero aquí mencionaremos lo bueno y lo ‘no tan bueno’ de esta isla.

Personalmente, soy una enamorada de las playas de las Baleares, sobre todo de Menorca y Formentera, pero comparándolas, mi pareja se decanta por la primera, ya que tiene más servicios, la belleza de Ciudadela y los precios no son tan ‘abusivos’. Es verdad que en temporada alta puede haber problema para aparcar en determinadas zonas pero sobre todo que, al tener poca vegetación, se te hace cuesta arriba salir de la playa a casi 40º y coger el coche o moto entre esa arena árida.

Otro punto aparte son los precios sobre todo de la comida, no solo te encuentras platos de entrante por 25 a 30 euros, si no que hasta en una tiendecita puedes comprar una botellita de agua por 4€!

Dicho esto, yo volvería una y mil veces a Formentera, me parece que es un paraíso que tenemos muy cerca, estoy enamorada de esos tonos azules del mar tan coloridos y me parece súper cómoda poder recorrer la isla en una vespa roja de punta a punta en 30’, desayunar en Es Caló, bañarte en Ses Illetes, ver el atardecer desde el Mirador de la Mola y cenar en San Francesc… todo en el mismo día.

Bueno, y como todo buen viaje (se nota cuando tienes ganas de prepararlo, ya que te apetece mucho), lo primero es planificarlo. Coger papel y boli para apuntar todo lo que te tienes que llevar, es importante pensar en el destino al que vas a ir y qué vas a hacer… por ejemplo, nosotros utilizamos este planificador tan guay de @missplan para anotarlo todo.

No se os pueden olvidar las cangrejeras o escarpines, allí hay muchas calas de roca y os harán falta para entrar al agua. Si te gusta descubrir las profundidades del mar, tienes que coger las gafas y tubo, y si eres una fanática como yo de las fotos, dentro y fuera del agua… ¡no olvides la cámara acuática! En amazon puedes encontrar tipo GoPro muy asequibles, por unos 50 euros que te las descargas directamente en el móvil y hacen fotitos como estas:

El primer día fuimos a Cala Saona, esta playa al oeste de la isla es una de las más bonitas por su forma de U y los acantilados de roca rojiza que conducen hasta el mar abierto. Conocida por su mágico y tranquilo atardecer, creo que también hay que decir que es muy recomendable ir a bañarse y disfrutar de esta bahía durante el día, además me recuerda muchísimo a Cala Blanca en Menorca, es muy parecida incluso tienen parecidos restaurantes a los lados, gran hotel detrás y ‘un xiringo’ para ver las puestas de sol. 

Otra de las Calas que nos recomendaron fue la Cala En baster,situada en la zona norte de la isla, en la costa de Tramuntana. Una cala tranquila, porque no cabe mucha gente y no hay zona de arena, es todo roca, rodeada de acantilados y sin vegetación, lo que hace que de la sensación cuando aparcas arriba es de estar en un desierto, y al no tener zona de sombra era un secarral total.

Lo característico de la cala, y lo bonito de las fotos, son sus cuevas insertadas en el mismo acantilado, muy cotizadas por los primeros bañistas donde montaban su ‘paraeta’ y seguramente, antaño serían para guardar las barcas los pescadores.

Esa misma mañana fuimos también a Ses platgetes, tres playas de arena blanca, donde ahí sí que te puedes tumbar y plantar la sombrilla, ya que hay bastante espacio, y sin duda, lo mejor es el agua cristalina y el juego de colores azul en diferentes tonos de azul.

A pocos metros está el pueblo de Es caló, una pequeña población de tradición pesquera con los varaderos típicos de madera presentes en muchas calas de la isla, que servían para resguardar del agua salada a las pequeñas embarcaciones. En esta zona son muy conocidos los restaurantes tradicionales, Es Caló, Can Pascual, y Can Rafalet, donde degustamos el plato típico de langosta, patatas y huevo frito… no podía faltar!

Una de las imprescindibles de la isla por ser la más paradisiaca es Ses Illetes, por sus aguas tranquilas, poco profundas y de colores turquesas. Además, como se sitúa dentro del Parque Natural de Ses Salines, cuenta con zonas de protección dunar y la única traba es el parking que está controlado y se debe pagar un ticket por día para acceder si vas en coche o moto, pero es gratuito si vas en bici o andando.

Es muy curioso el hecho de andar hacia el extremo norte y poder cruzar (solo si hay marea baja) hasta la isla de Espalmador caminando por la misma agua. En esta zona muchos barcos y yates echan el ancla para disfrutar de un baño a no tanta profundidad.

Si alquilas un barco por un día, que hay muchos de pocos caballos que los puedes alquilar sin titulación de barco, no te puedes perder toda la zona de acantilados que empiezan en Punta de Sa Pedrera. La primera cala la llaman ‘la de los peces’ por la cantidad que te puedes encontrar en sus profundidades, perfecta para hacer snorkel, y a partir de ahí puedes fondear pasando por Punta de la Gavina hasta Punta Rasa. Muy importante, nunca tiréis el ancla en zona de posidonia ya que está protegida y las multas van desde 600 a 10.000€.

Dejo para el final nuestra playa preferida, la de Migjorn, la podéis encontrar en la costa sur y es la más extensa de la isla con más de 5km de playas paradisíacas, que se divide en calas y puedes encontrar tanto zonas rocosas como de arena.

Para mí, la mejor zona es la que se encuentra entre el Kiosco Lucky, donde puedes picar algo para comer, incluso quedarte hasta ver el atardecer, y la mejor cala de la isla: Es caló des morts.

Es Caló d’es Morts, es una pequeña playita de arena blanca escondida entre los acantilados que acaban en un saliente rocoso ideal para hacer snorkel. La instantánea de este espectacular paraíso es muy reconocida por la particular casa de pescadores en la orilla y su varadero. Lo más alucinante es el gran banco de peces que se encuentran en la misma orilla de la playa, por lo que no hace falta bucear para verlos y no se mueven de su espacio, por mucho bañista que invada su pequeño rincón del mediterráneo.

A pesar de la sensación de secarral, los precios abusivos y lo que se llena esta pequeña isla, sigue siendo uno de mis destinos favoritos para una escapada en junio cuando ya estás que no puedes más y solo quieres sol, mar, buena gastronomía y desconexión… See you Formentera!

Pronto segunda parte… ‘Toda la verdad sobre los restaurantes de Formentera’ 😉

Segovia

Una ciudad histórica y de ensueño… con su acueducto romano, la dama de las Catedrales y un Alcázar de cuento de hadas.

Segovia es una de las ciudades monumentales de España que te enamoran nada más llegar, ya que preside su centro histórico el icónico acueducto romano.

Una construcción que apuntan al siglo II d.C. para conducir el agua de la Sierra hasta Segovia, pero la verdadera maestría arquitectónica son sus 167 arcos de piedra granítica del Guadarrama constituidos por sillares unidos sin ningún tipo de argamasa mediante un ingenioso equilibrio de fuerzas. Visto desde cerca esta obra extraordinaria sin duda te planteas cómo se sujetan las piedras y aguanta tantos siglos sin sufrir apenas modificaciones…

De camino al norte, no dudamos ni un momento que debíamos hacer una parada en Segovia, no solo para descubrir la ciudad y sino también para degustar el famoso cochinillo asado. A todos nos viene a la cabeza la escena típica que en Segovia cortan el cochinillo con el mismo plato de lo meloso que está. Hay muchos restaurantes muy conocidos que se centran en este plato estrella, nosotros optamos por el Asador Maribel ya que su terraza tiene vistas al acueducto, y tiene unos menús muy ricos.

La Dama de las Catedrales, como así denominan a la Catedral de Segovia por su belleza y elegancia, es otro de los monumentos de la ciudad, y Patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1985, que no puedes dejar de admirar. Un referente a nivel histórico y religioso que fue construida entre los siglos XVI y XVIII, siendo una de las catedrales góticas más tardías de España y Europa.

Visita a parte tiene la Torre de la Catedral, os aconsejo si tenéis un poco de tiempo realizar este tour guiado ya que te cuentan la historia de la torre, subes hasta el campanario y te explican curiosidades de cada una de las campanas y sus diferentes nombres. Además, con un audiovisual te muestran como en sus orígenes poseía en lo alto un chapitel de madera que levantaban su altura hasta los 108 metros, siendo la torre más alta de España durante el siglo XVII, hasta que en 1614 fue destruido por un incendio causado por una gran tormenta eléctrica.

Y entre tanto monumento histórico, también hay que tomarse un respiro, y disfrutar del ambiente de la ciudad y su oferta gastronómica en lugares emblemáticos como La Plaza Mayor que tiene mucha vida y más aún en días soleados como nos salieron a nosotros.

Si os contaba que Segovia es una ciudad de ensueño es porque tiene el Castillo de los cuentos de princesas hecho realidad y lo puedes ver con tus propios ojos…

El Alcázar, la fortaleza de los Reyes de Castilla, dicen que inspiró a Walt Disney a crear el mismísimo elegante Palacio de la Cenicienta, icono de Disneyland.

Si las imágenes son bonitas, sin duda verlo de cerca es un regalo, de noche es mágico, y de lejos esta residencia de monarcas elevado sobre la roca, en la confluencia de los valles del Eresma y el Clamores, parece guardar la ciudad con una solemnidad impresionante.

Qué puedo decir más sobre esta visita mágica a esta ciudad monumental e histórica, si nos acompañaba la luna llena y nos dejaba capturar instantáneas del acueducto tan especiales como estas…

En una noche tan mágica también nos contaron que cuenta la leyenda que fue el diablo quien construyó el acueducto… dicen que una joven aguadora que tenía que estar llevando agua todo el día al palacio dijo que daría lo que fuera por dejar de llevar el agua, y el diablo que la oyó le pidió su alma a cambio de construir el acueducto esa misma noche, pero la joven se arrepintió cuando vio que lo iba a terminar y rezó a la virgen que adelantó el amanecer una hora, por lo que el diablo a falta de poner una piedra no logró llevarse el alma de la joven…

Alma del temple

El restaurante Alma del Temple ubicado en el Hotel Caro del centro histórico de la ciudad de Valencia reabre sus puertas. Un espacio arquitectónico en el que podrás encontrar los cimientos del lienzo más grande de muralla árabe del siglo XVII que se conserva en València.

La chef Sara Olmedo que en la etapa del restaurante Sucede ejercía como segunda jefa de cocina tiene ya en mente una serie de menús que no dejarán a nadie indiferente, dotando a su cocina de un gran sabor cuidado por su amor por la gastronomía desde siempre.

El estreno del menú del día comienza con una croqueta de jamón ibérico como aperitivo, y tres primeros platos: salmorejo, bikini de oreja y mejillones al pesto. Los tres primeros estaban exquisitos, pero yo destacaría la original combinación de mejillones al pesto con tomates cherrys que resultaban un bocado delicioso y muy mediterráneo.

Entre los segundos podía elegir entre entraña ( buena opción si te gusta la carne, aunque por el nombre mucha gente dudaría, aunque al ver el plato más de uno le encantaría), arroz meloso de sepia sucia y ajetes, o lubina con verduras, el pescado siempre es mi opción preferida fuera de casa.

Aunque como siempre los postres son mi perdición, aunque creía que ya estaba totalmente conquistada con las fresas al chocolate blanco, tengo que decir que la fruta osmotizada con helado de yogurt me parecieron deliciosas, dando a la típica ensalada de frutas un sabor exótico con toques de té verde y hierbabuena, así como una frescura perfecta para finalizar este rico menú.

Recomendable 100% si quieres degustar una gastronomía creativa a la par que tradicional en un lugar único en Valencia, con una selecta tranquilidad y rodeado de historia antigua, que más se puede pedir…?

BALKAN TRIP

Un viaje por los Balcanes: Croacia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro

Recupero de la memoria uno de los viajes más sorprendentes y enriquecedores, tengo que admitir que me apunté con unas amigas porque tenía muchas ganas en ese momento de ir a Croacia, era uno de los destinos de moda por las playas vírgenes y bastante asequible, pero además… me descubrieron este interesante Balkan trip.

Cuando me dijeron de ir a Bosnia, visitar Sarajevo… yo me lo imaginaba muy gris, me recordaba a la guerra que tanto había visto cuando era niña por televisión, incluso me daba un poco de miedo por la inseguridad de no saber que nos podríamos encontrar actualmente. Sin duda, me equivoqué, si que ineludiblemente estas ciudades tienen una gran huella histórica marcada por la guerra de su independencia de Yugoslavia, pero nos encontramos unas ciudades multiculturales, con unos paisajes sorprendentes, una rica gastronomía a precios bajos y a destacar la tranquilidad y la gran hospitalidad de su gente.

Mostar (Bosnia-Herzegovina)

Uno de los escenarios más espectaculares y bonitos de Mostar tiene como actor principal su puente de piedra, el Stari Most (Puente Viejo) sobre el río Neretva, que durante siglos unieron la vida musulmana (bosniaks) con la parte católica de la ciudad (bosnios croatas). 

Esta ciudad sufrió grandes bombardeos, destruyendo símbolos como este puente en 1993, y no fue hasta 2005 cuando se volvió a levantar y fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

La verdad que se siente algo especial al cruzarlo.

Pudimos ver en directo, una de las curiosidades que habíamos leído, y era que algunos bosnios se dedicaban a mostrar su valentía saltando desde el Puente de Mostar al río para conseguir la sorpresa de los turistas, y también alguna gratificación.

En la misma zona de la ciudad, pero al margen derecho del río, se sitúa un antiguo bazar y en el que aún se puede ver que sus habitantes tienen muy presente la huella de la guerra que se quedó marcada en su memoria para siempre, al igual que los boquetes por la artillería que aún hoy siguen a la vista en numerosos edificios de la ciudad.

Sarajevo (Capital Bosnia-Herzegovina)

Solo paseando por sus calles ya percibes que es una ciudad cosmopolita, con contrastes únicos donde encuentras mercados tipo bazar al lado de las más elegantes calles peatonales, y es que Sarajevo es conocida por su tradicional diversidad religiosa donde conviven desde hace mucho tiempo: musulmanes, ortodoxos, católicos y judíos.

Las huellas de la historia siguen aún muy presentes.

Uno de los lugares más especiales de Sarajevo es la plaza Baščaršija situada en el antiguo bazar, un lugar de encuentro donde se sitúa la llamada “fuente de las palomas”, posiblemente nunca logres hacer una foto sin que esté rodeada de estas aves revoloteando sobre ella.

Para conocer mejor Sarajevo contratamos un ‘FreeTour’ en español, nuestro guía se llamaba Ervin y fue la mejor opción para conocer la historia con todas las curiosidades y vivencias contadas desde el punto de vista más personal.

Además, nos aconsejó muchos platos locales que están basados en la cocina mediterránea, con una mezcla de influencias italiana, griega y turca. Lo que más nos gustó fue el burek, un hojaldre relleno que podías elegir entre carne, queso o verduras, todos estaban buenísimos y podías tomártelos a cualquier hora. Otro de los productos típicos era el čevapčiči, carne picada hecha a la parrilla y servida con pan, cebolla y salsa blanca. Los dulces me recordaban a mi viaje a Estambul, el baklava, a base dealmendras y miel.

De Sarajevo me impresionó mucho la cantidad de cementerios en las laderas de las colinas que rodean Sarajevo donde se alzan miles de lápidas blancas mirando al cielo sobre un mar de césped verde, era imposible no estremecerse al recordar la cantidad de inocentes que perdieron su vida por esa guerra. Cerca del cementerio bosnio y subimos hasta la ‘fortaleza amarilla’ para disfrutar de una increíble panorámica y, para muchos bosnios, la puesta de sol más hermosa de la capital.

Kotor (Montenegro)

Otro de los países imprescindibles en este Balkan Trip teníamos claro que era Montenegro y descubrir la ciudad antigua de Kotor, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco, y bien merecido, por mantener ese centro histórico de calles empedradas rodeado por una muralla que te hace teletransportarte a la época del medievo.

Además, la bahía de Kotor es una de las paradas imprescindibles de los más grandes cruceros que navegan por la costa de Montenegro por sus paisajes impresionantes y vistas de ensueño.

Y si de verdad queréis disfrutar de una de las vistas panorámicas más bonitas de Kotor, es imprescindible subir por las murallas que suben por la ladera de la montaña y llegan hasta la Fortaleza de San Juan… yo me quedé sin palabras (bueno y también sin aliento, hay miles de escalones hasta subir a la parte más alta, pero vale la pena).

Sí que tengo que decir, que al ser uno de los destinos turísticos más reclamados de la zona, como también Dubrovnik, están muy enfocados al turismo, hay mucha gente y los precios son más elevados que las otras ciudades balcánicas.

Mljet (Croacia)

Creo que MIjet es la gran desconocida, uno de los paraísos vírgenes naturales de los que hoy en día quedan pocos. En esta isla, situada al sur de Dubrovnik, viven no más de mil habitantes, hay unos pocos supermercados y solamente un hotel, pero sin duda, la joya de la corona de este oasis es su Parque Nacional. Un sitio ideal para desconectar del mundo en el que vivimos, y conectar con la naturaleza, pasear en bici atravesando bosques, relajarse nadando (o simplemente flotando) en sus lagos de aguas cristalinas, y lo mejor, sin que nadie te moleste…

Otra de las atracciones de esta isla es subir a un barco que te lleva a la minúscula Isla de Santa María, ubicada en el Lago Grande. Allí se puede visitar un antiguo monasterio benedictino del s. XII. Pero lo que más me gustó es poder disfrutar de otro baño entre monumentales columnas de hace siglos como si estuviéramos en plena época griega.

También visitamos Polače, donde se encuentran unas ruinas milenarias de un palacio y una basílica del s.V, aunque la parte más turística de la isla la encontramos en Pomena, desde donde salen todas las excursiones y puedes alquilar barcas, bicicletas…

No nos podíamos despedir de la isla sin ir a ver el atardecer a Saplunara, una de las pocas playas de arena de Mljet y con chiringo tipo ‘slow life’.

Cuenta la leyenda que en Babino Polje está la cueva del rey griego Ulises donde estuvo 7 años.

Dubrovnik (Croacia)

Dubrovnik era el destino más ansiado para mí en este viaje, y aunque no puedo decir que me decepcionó, porque pienso que recorrer su centro histórico te invita a revivir muchos momentos de película, si que la cantidad de turistas que invaden sus calles cada día por el desembarco de cruceros, hacen que la experiencia no sea de disfrute total.

Si eres fan de Juego de tronos, desde que accedes a su centro viejo por La Puerta de Pile, puedes imaginarte la capital de los 7 reinos, paseando por sus calles peatonales rodeadas por más de 2 kilómetros de murallas medievales, y la parte que más me recordó a los Lannister en Desembarco del Rey fue el área del Puerto Viejo, sin duda, escenarios de cine muy reales.

Un viaje más que recomendable, por su historia, por sus paisajes y parajes y por su gente!

Consejos: informaros bien de la documentación necesaria si vais a viajar en coche o bus entre estas ciudades, ya que Croacia forma parte de la Unión Europea desde el año 2013, y con el DNI puedes entrar sin problemas, pero para cruzar la frontera con Bosnia sí que te suelen parar y deberás llevar el pasaporte.

El alojamiento lo reservamos todo por Airbnb y no tuvimos ningún problema.

¡¡Ah!! y si vais a las playas, recordar llevar cangrejeras!

VAQUETA

La primera palabra que pensé al entrar a Vaqueta Gastro Mercat fue ‘deslumbrante’, un espacio cuidado hasta el último detalle con toques de los años 50 ‘muy Velvet’, y además situado enfrente del emblemático Mercado Central de Valencia.

Vaqueta Gastro Mercat

La verdad que llevábamos 9 meses esperando esa comida de socias que cancelamos el 11 de marzo por seguridad sanitaria justo unos días antes del confinamiento total, y quién nos lo iba a decir que el mundo cambiaría tanto en estos meses de espera, aunque las ganas de degustar la oferta gastronómica de Vaqueta no hicieron otra cosa que aumentar.

Empezamos con unos Buñuelos cremosos de bacalao muy ricos:

Buñuelo cremoso de bacalao

Buñuelo cremoso de bacalao

Mi socia y yo compartimos gusto por la verdura, y más si es de temporada, por lo que no pudimos elegir entre la berenjena y las alcachofas. La Berenjena a la llama es una delicia, y combinada con la sobrasada, el queso feta, la miel y la rúcula hacen que el plato sea perfecto y muy diferente.

Berenjena a la llama, sobrasada de cerdo ibérico, queso feta, miel y rúcula

Berenjena a la llama, sobrasada de cerdo ibérico, queso feta, miel y rúcula

Aunque si tuviera que elegir solo un plato me quedaría con las Alcachofas con foie, deliciosas y sencillas, no necesitan más para coronarse en el menú.

Alcachofas crujientes con parmentier de patata a la brasa y foie a la sal

Alcachofas crujientes con parmentier de patata a la brasa y foie a la sal

Para el plato principal nos decantamos por el Steak tartar ya que son elaboraciones que no solemos hacer en casa, y estaba muy suave con el toque justo de salsa y aportando el toque fresco a la degustación.

Steak tartar de vaca nacional madurada

Steak tartar de vaca nacional madurada

Como colofón elegimos dos postres ‘ligeritos’, la torrija y la tarta de manzana, cada cual más exquisito. Yo no suelo tomar postre en el día a día, pero en estas ocasiones hay que dejar siempre un hueco para terminar con estas cucharaditas dulces que alegran la comida.

Torrija de ‘faltó’ con helado de horchata

Torrija de ‘faltó’ con helado de horchata

Tarta de manzana, crema de chocolate blanco, helado de vainilla y galleta de mantequilla

Tarta de manzana, crema de chocolate blanco, helado de vainilla y galleta de mantequilla

La elección para maridar este menú fue Martín Códax, un albariño de las Rías Baixas que casaba a la perfección con todos los platos.

Vaqueta no nos defraudó, esperamos volver pronto para probar otras opciones de carta, o hacerlo en Pelayo Gastro Trinquet, del mismo grupo, en el que comparten también algunas especialidades.

Muy recomendable!

Trucos para refrescar las bebidas

Bueno obviamente lo primero que se nos viene a la cabeza para refrescar un vaso de agua o una bebida es poniéndole hielo, efectivamente es la mejor solución pero vamos a darle un toque diferente a esos hielos para que que tengan un gusto nuevo y divertido.

Por ejemplo, yo suelo comprar fresas de temporada y las congelo para épocas que no hay en las fruterías. Solo tienes que lavarlas, cortarle las hojas verdes y secarlas con un papel de cocina, las metes en una bolsa de congelar y ya las tienes preparadas para dar un toque frutal y frío al agua, bebidas o incluso para aderezar un gin tonic.

También puedes hacer cubitos de hielo con hierbabuena, muchas veces se compra un ramillete fresco pero no se utiliza todo, verdad? Pues el otro día investigué como conservarla y el truco es poner varias hojas en la cubitera de hielos y añadirle agua mineral. Así tendrás cubitos de hielo para aromatizar tus bebidas y si la quieres usar para guisar u otro uso, solo tienes que esperar a que se derrita el cubito y la tendrás fresca.

Otra idea que he descubierto gracias a un proyecto de Trnd, en el que me han enviado para probar por primera vez la nueva agua de Solán de Cabras con gas, y la verdad que me ha sorprendido mucho, porque este agua es reconocida por ser de manantial pura pero la nueva versión con gas la hace más refrescante todavía, es el siguiente:

Solan de Cabras nos propone cortar las rodajas de limón y congelarlas directamente, para añadirlas a su nueva agua con gas y hacer un refresco saludable para todos los días.

Este truco no lo sabía pero comprobado, hice unas rodajas de limón, las envolví con papel film o transparente, y de esta forma cumplen con la función del hielo sin desvirtuar la composición del agua o de la bebida, pero aunque congeladas, las rodajas de limón siguen aportando su punto ácido dándole sabor.

Social distancing

Llegan unas Navidades diferentes, el ser humano se caracteriza por su sociabilidad, pero estas fiestas tenemos que ser precavidos, por nuestra gente, por el mundo y por nosotros.

Sí, por naturaleza, y por tradición, nos encanta reunirnos con toda la familia, estas fechas solíamos encontrar la excusa perfecta para hacer cenas o comidas con todos los grupos sociales habidos y por haber, de empresa, de master, del gym, de amigos del cole, de la uni… hasta de futuras socias (aunque no tenías todavía ni la empresa fundada), y muchos de estos homenajes gastronómicos terminaban en los locales de moda donde te encontrabas a todo el mundo que también venían de ‘comida/cena de’… Volverán aquellas maravillosas Navidades? Esas que necesitabas un mes detox para plantearte empezar la operación bikini? no sé si volverán como las vivíamos, pero lo que sí que sé, es que debemos cuidarnos para asegurarnos disfrutar de las próximas Navidades.

Este 2020 claramente estamos haciendo frente a una gran crisis económica y sin duda, también una gran crisis social. La situación sanitaria nos ha hecho cuidar más de nuestro espacio personal y ha cambiado por completo las costumbres sociales, eso es así, antes los saludos siempre eran besos y abrazos, incluso en reuniones formales, la mano o dos besos a gente que ni conocíamos, ahora tenemos la excusa perfecta para no tocar al otro y creo que aunque volvamos a la normalidad no volveremos a esos ‘contactos’, por lo menos los que no nos apetezcan… Así como también cambian las primeras citas, os imagináis un paseo con la tensión de cuándo puede surgir el momento previo paso por mascarilla?

Otra cosa es la educación, que la gente se piensa que con la mascarilla no nos reconocemos, y más de uno va por la calle y se hace el disimulado para no saludar cuando los conoces de toda la vida, son como la gente que está enganchada a Instagram y te ven las stories a los segundos de publicar pero luego no te dan like a ninguno de los post.

Los humanos nos adaptamos a todo, y hemos adoptados estas nuevas normas, aunque a veces te paras a pensar, y dices ‘¿cómo hemos cambiado?’. No solo a nivel personal, que antes me podía decir mi madre que no se me caería la casa encima, y ahora disfruto del solecito que entra por mis ventanas, juro que lo he descubierto este año. El otro día salí del coche, por un momento había hecho ‘reset’, y vi a todo el mundo con la mascarilla, me di cuenta como puede cambiar todo y como pronto nos acoplamos, de hecho son cambios sociales como el de fumar. Antes me sorprendía cuando veía pelis de personas fumando en bares o incluso en las oficinas, y ahora me produce rechazo cuando veo escenas de multitudes o simplemente de gente muy cerca… por eso no creo que sea pasajero, esta situación nos ha calado, son muchos meses y hemos adoptado ya una nueva normalidad, y aunque podamos volver a viajar, abrazar, vivir…. lo haremos de otra manera.

Cookies de avena y choco

Una receta rápida, fácil y sana.

La verdad que esta receta se hace en un momento si tienes en casa todo los ingredientes, es muy fácil y están buenísimas.

Ingredientes:
~ 125gr Copos de avena
~75gr Harina de avena
~ 2 Huevos
~ 50ml AOVE
~ 1 Cucharadita levadura
~ Canela y/o azúcar
~ Pepitas de choco

Primero batir los huevos, e ir añadiendo todos los ingredientes en el bol, mezclando muy bien cada vez y por último añadir la levadura que se debe juntar bien con todo pero sin remover demasiado.

Luego es ir haciendo bolitas y aplastarlas un poco en la misma bandeja del horno (siempre poner papel de horno) y hornear durante 20 minutos, o hasta que las veas bien doradas.

Dejar enfriar, o no, y a degustarlas!

Otra opción de receta de cookies, incluso más sana es sustituir la harina de avena, los huevos y el aceite por 2 plátanos. Por tanto, empezaríais por aplastar los plátanos y añadirle los copos de avena, las gotas de choco y la canela, y formar las bolas para hornear.

¿Cuál es vuestra opción preferida?

Primero de año, los lunes y el amanecer

¿Qué tienen en común?

El otro día pensando si me gustaban más los amaneceres o los atardeceres, llegué a otra conclusión… ya que me era muy difícil decidirme por uno de los dos.

Entonces me di cuenta que los lunes se parecen mucho al amanecer, pero… y qué mejor comparación también con el primer día del año, son tres momentos que significan el inicio de un nuevo día, empezar la semana o inaugurar el año, y en todos ellos vemos el pistoletazo de salida de esa carrera a la que nos hemos apuntado mentalmente para llegar a nuestra nueva meta.

Todos estamos esperando que llegue ya Nochevieja para despedir este 2020, un año muy difícil para todos, hemos tenido que estar confinados en casa, no hemos podido abrazar ni ver a los que más queremos, cambiar nuestras costumbres y pasar momentos para olvidar, pero lo que nos ha enseñado es a reinventarnos, seguir adelante, ser más solidarios, apreciar todo lo que teníamos y que el mayor deseo siempre debe ser… tener salud!

Parece que por arte de magia al cambiar de año todo va a ser diferente, pero la realidad es que los objetivos solo se cumplen si tienes la meta clara. Por eso pensamos nuevos propósitos y apuntamos en nuestras cabezas esa fecha clave para empezar.

Con el nuevo año renovamos nuestra lista de objetivos, algunos nuevos pero muchos acumulados de otras temporadas. Los gimnasio se llenan de todos los que se sienten culpables de los excesos de las Navidades y quieren llegar a la operación bikini. Otro de los grandes propósitos es la formación nunca debemos estancarnos porque en esta sociedad si no estás actualizado, estás más fuera que dentro, o hablar inglés como si fuéramos bilingües nacidos en UK, o por lo menos, soñarlo, pero en inglés.

Los lunes son el primer día de la semana, y el día que siempre empezamos la dieta, eso es así. Aunque tengas visita con el nutricionista un miércoles, seguro que dices, ya si eso el lunes que viene empiezo, os suena? Cuántos lunes hemos empezado dietas? Seguro que muchas veces aunque el martes ya se nos haya olvidado.

Y el amanecer… es nuestro ‘reset’ diario, la hora de despertarnos, el sol sale en el horizonte e impregna de luz todo nuestro mundo para que tengamos una nueva oportunidad para hacer todo lo que queremos, decir todo lo que pensamos y vivir todo lo que soñamos.